domingo, 16 de enero de 2011


Y dando una vuelta por una plaza..viendo ir y venir a la gente, me asalto de repente el pensamiento que desde pequeños estamos obsesionados con el éxito, con destacar, con ser únicos y los mejores en todas nuestras tareas... siempre lo más, lo más,...ser la más bonita, ser la más lista, ser la mejor vestida, la más delgada....entre otras cosas.

Y nos convertimos en borregos enrevesados, envidiosos y egoístas. A día de hoy, ser distinto es ser como el resto. Porque todos queremos ser únicos y a veces no dejamos de ser el fantoche de algo que ya existe...

No cabe duda que el mundo está arruinado por el egocentrismo.



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