sábado, 21 de mayo de 2011

Posiblemente mi mirada ya no sea la misma…

Los estragos del tiempo no sólo se aprecian en la piel o en nuestro cuerpo que, poco a poco, se va rindiendo a la decadencia. Los verdaderos cambios, los más importantes, son aquellos invisibles que se encuentran en nuestro interior.

Crecer trae consigo la consciencia, un sin fín de sensaciones y tantas preguntas… de muchas de las cuales nunca llegaremos a conocer la respuesta. La vida es un arma de doble filo, capaz de producir las heridas más profundas y, de pronto, tornarse suave y delicada como una caricia que pretende borrar todo el dolor causado.

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