Cuando somos felices no nos damos cuenta, deberíamos vivir la felicidad intensamente y tendríamos que poderla guardar para que en los momentos en que nos haga falta pudiéramos coger un poco del mismo modo en que guardamos cereales en las despensas o repuestos de papel higiénico por si se acaba .
1 comentario:
Sí... tienes toda la razón. Me encantaría poder hacer eso!
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