domingo, 1 de enero de 2012

Adiós 2011

Siempre que llega un año nuevo nos da por hacer el recuento de lo acontecido en nuestra vida  ... y yo tengo mucho que resumir al respecto. Después de un tiempo aprendí la diferencia entre coger una mano y enamorarse.  que los besos no siempre significan algo, que las promesas pueden ser rotas tan pronto como se hacen, por la personas menos esperadas. Y que hay veces que los “hasta luego” realmente son hasta siempre.


A veces la gente aparece en tu vida y sabes de inmediato que estaban destinados a estar allí, para cumplir algún tipo de propósito, enseñarte una lección o para ayudar a averiguar quién eres y quién quieres llegar a ser. Nunca sabes quiénes pueden ser estas personas, pero cuando tu mirada se encuentra con la de ellos, sabes en ese preciso momento que afectarán tu vida de la manera más profunda.


Aprendí que los amores eternos pueden terminar en una noche. Que grandes amigos pueden volverse grandes desconocidos. Que el amor no tiene la fuerza que imaginé. Que nunca conocemos a una persona de verdad. Que todavía no inventaron nada mejor que el abrazo de Mamá. Que el “nunca más” nunca se cumple, y… Que el “para siempre”, siempre termina.

A veces me pierdo en mis propias teorías, en mis propios finales y conclusiones de lo que pasó o pudo haber pasado. Pierdo amigos, hago amigos, enemigos todos los días. De todos modos, todavía voy a ser yo. 

Pero sobre todas las cosas debo decir gracias, porqué aprendí tanto, tanto que ya sé que debo tener confianza en mi, estar orgullosa de lo que soy, de ser más humana, más honesta, más sincera, capaz de amar de verdad, de comprender, de luchar, de seguir adelante sabiendo que si no me quiero a mi misma, nadie más lo hará por mí.

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